¿Qué puede aportar un CMO externo a una empresa?

El marketing online es ya una realidad y es esencial para contar con una buena presencia en Internet y todos los nuevos canales de comunicación e información que se están abriendo paso en estos años. Disponer de todas estas herramientas, más que una ventaja, es ya una necesidad. Creación de contenido de calidad, emailing o selección de keywords son terminologías cada vez más asentadas en el lenguaje empresarial, destacando como estratega la figura del CMO. Aquellos que no sepan aún lo que es, en estas líneas encontrarán la respuesta.

¿Qué es un CMO?

Un CMO (Chief Marketing Office) es aquella figura del organigrama empresarial que se encarga de elegir el mejor modo de establecer contacto con los usuarios creando relaciones sostenibles con los mismos. En otras palabras, es el que establece la estrategia de marketing integral que se va a llevar a cabo y, además, se encarga de la gestión y supervisión de la misma.

La finalidad de cualquier técnica de publicidad es la captación de clientes o, dicho en otras palabras, la venta. Pero no una venta esporádica, ya que el interés es que esa persona pase a ser un comprador fiel y habitual a la marca en cuestión, seleccionándola frente a otras.

Como es obvio, el cargo de CMO debe ocuparlo un profesional versado y que tenga dotes de liderazgo para conectar con los potenciales clientes que tenga fijados la empresa para la que trabaje. ¿Cómo se logra esto? El Chief Marketing debe centrarse, siempre, en la experiencia que tiene cualquiera de estos usuarios con la marca para, de ese modo, establecer unos lazos más fuertes y eficaces.

¿Qué funciones tiene un CMO?

En un mercado en constante cambio es complicado detallar con exactitud cuáles son las funciones precisas de un CMO, pero para una mejor comprensión de lo que esta figura implica, se le suelen atribuir las siguientes tareas:

A) Análisis del marketing. El CMO se encarga del estudio de las necesidades, deseos e intereses de los clientes para actuar en consecuencia. Para ello se rodea de las mejores herramientas a su disposición: análisis web, redes sociales, emailing y demás canales de información.

B) Ventas. Es casi su principal finalidad, que su trabajo se vea reflejado en las ventas de la empresa en cuestión. Es decir, todas las acciones que lleva a cabo este Chief Marketing están encaminadas a lograr clientes fidedignos a la marca. Y es aquí donde entra en juego la selección de las diferentes estrategias de captación y conversión de potenciales clientes para convertirlos en compradores asiduos.

C) Comunicación. Un buen CMO debe contar con grandes dotes comunicativas para distribuir las diferentes funciones entre los departamentos que tiene a su cargo.

D) Gestión de presupuestos para determinar las diferentes inversiones de tiempo y dinero que se van a efectuar, tanto offline como online. Y, por supuesto, también se encargará de efectuar los seguimientos pertinentes de estas inversiones y sus posibles retornos.

E) Innovación. Con la evolución de Internet, las campañas de publicidad y marketing, así como el lenguaje empleado en las mismas, van fluctuando. Lo que funcionó ayer puede que no funcione mañana, por lo que el progreso y la aportación de ideas nuevas son fundamentales para hacerse un hueco y desmarcarse del resto de competidores. Un CMO es la persona encargada de llevar a cabo todo este tipo de acciones, del mismo modo que impulsa la actualización de las herramientas y da nuevos enfoques sobre el mercado.

¿Cuáles son las ventajas que aporta un CMO a una empresa?

Lo primero, y más importante, es que contribuye y aporta un rasgo diferenciador a la empresa. Es una figura fundamental en las grandes marcas, entre las que se encuentran Coca-Cola, L´Oreal o RBIberia, entre otras, y a la vista están los grandes resultados que han obtenido por contar entre sus filas con un CMO.

Eso sí, y como es lógico, no todos los restaurantes, zapaterías, servicios de mensajería o cualquier otro tipo de negocios pueden permitirse crear un nuevo departamento y una figura de tanto peso en su organigrama empresarial. Por ello existe la posibilidad de contar con asesoramiento externo para no tener que pasar por todo ese costoso proceso.

Con todo ello, lo importante no es crear una nueva ramificación en la empresa, sino contar con esta figura para avanzar en un mercado cada vez más competitivo. Un CMO es determinante para que todos los departamentos vayan en la misma dirección y lograr el objetivo primordial de la empresa: incrementar las ventas con una conversión efectiva y fidedigna del público objetivo.

¿Hay que contar con un CMO para marcar la diferencia?

En estos continuos vaivenes de los nuevos medios de comunicación e información, el CMO se ha convertido en el elemento diferenciador entre las grandes marcas y el resto. Por lo tanto, la pregunta importante no es si se deben contratarse sus servicios para dar el salto, sino cuándo hacerlo.

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