Comunicación No Verbal, un blog de Andrés Mínguez -2

Comunicación No Verbal, un blog de Andrés MínguezAndrés Mínguez especialista en Comunicación No Verbal ha dado un giro durante el mes de agosto a su página web, para convertirla en punto de encuentro de todo lo relacionado con la Comunicación No Verbal.

Andrés Mínguez aporta 25 años de experiencia en selección y formación de personal en grandes, medianas y pequeñas empresas. Su especialidad son las Habilidades de Gestión, sobre todo, la Comunicación No Verbal.

A este tema le dedicó su primer libro en 1999, a los cuales siguieron otros seis…. Aquí os dejamos un segundo breve extracto de ese libro: Una introducción a la Comunicación No Verbal (ver también Comunicación No Verbal -1).

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL (CNV)

“Cuando comprendamos la filosofía de la CNV, dejaremos de mirar y comenzaremos a VER lo que sucede a nuestro alrededor.”

En los comienzos de la humanidad, antes de que el lenguaje hiciera su aparición, el hombre se comunicaba a través de sus gestos. Cuando apareció el cine mudo, actores como Harold LLoyd, Buster Keaton y Charles Chaplin transmitían toda clase de sentimientos a través de sus gestos. Los actores eran considerados buenos o malos según su habilidad para emocionar a los espectadores a través de su comunicación no verbal. Cuando apareció el sonido, estos actores dejaron paso a otros que dominaban la comunicación verbal, pasando la no verbal a un segundo plano.

Una excepción es el actor y director francés Jacques Tati que en sus películas con apenas diálogos logra transmitir al espectador todo aquello que se ha propuesto. Les recomiendo que vean “Mi tío” (en color) o “Las vacaciones del Sr. Hulot” (en blanco y negro).

Pero el concepto de CNV ha interesado, desde hace siglos, a personas de muy diversa formación. Veamos algunos ejemplos.

Escultores y pintores especializados en la figura humana siempre han sido conscientes de cuánto se puede transmitir con una sonrisa indefinida, como la conseguida por Leonardo da Vinci, en “La Gioconda” o las expresiones atormentadas de las personas retratadas en el “Gernica” de Pablo Picasso.

Los novelistas suelen recrearse en describir gestos de sus personajes, para así facilitar al lector la comprensión de la trama.

Los directores de cine negro hacen algo parecido con los personajes principales. Recuerden “El Halcón Maltés”.

Así llegamos a la década de los cincuenta, época en la que una serie de científicos comienzan a realizar investigaciones sistemáticas que a menudo eran rechazadas por sus compañeros de profesión, por considerarse la CNV como una especialidad esotérica.

Pero la teoría de la CNV ha sido y es escrita por profesionales procedentes de campos muy diferentes: la psicología, la psiquiatría, la antropología, la sociología y la etología.

Los psicólogos, aislan unidades de conducta y las estudian de modo tradicional. Mientras realizan toda clase de experimentos, los estudiantes universitarios realizan ante las cámaras muchos tipos de actividades. Su comportamiento no verbal es procesado estadísticamente y, posteriormente, analizado.

Los especialistas en CINESIS (estudio del movimiento del cuerpo humano) prefieren el enfoque por sistemas de conducta. Opinan que la comunicación debemos estudiarla como un sistema integrado y, como tal, debemos analizarlo, prestando atención a la forma en que cada elemento se relaciona con los demás.

Al contrario que los psicólogos, sacan sus cámaras a la calle y filman en calles y parques. Sostienen que al filmar en un laboratorio se pierde espontaneidad en el comportamiento y las conclusiones que derivan de ellos son erróneas. Al analizar las películas a cámara lenta (un segundo contiene veinticuatro fotogramas), han descubierto un nivel de comunicación tan sutil y rápido que el mensaje suele pasar inadvertido.

El antropólogo Ray Birdwhistell es el padre de la Cinesis. Su trabajo sobre los indicadores de sexo ha demostrado que los movimientos corporales masculinos y femeninos no están programados por la biología, sino por la cultura y se aprenden en la niñez. Comenzó a interesarse en los movimientos corporales en 1946, mientras estudiaba sobre el terreno a los indios Kutenai, del Oeste de Canadá, comprobando que su cara era distinta al hablar su propio idioma y al hacerlo en inglés.

Parece que algunas personas son bilingües tanto en los movimientos corporales como en el lenguaje hablado. En EE.UU. existen películas que muestran a personajes públicos dando discursos en tres idiomas diferentes. Sin sonido puede distinguirse en qué idioma se está expresando.

Un experto en cinesis puede distinguir a un europeo de un americano solo por la forma de arquear las cejas y a un francés de un italiano por la forma que tienen de gesticular mientras hablan.

Por su parte, los psiquiatras reconocen que el ritmo corporal de un individuo (es decir, su forma de moverse) proporciona indicadores sobre su carácter, emociones y reacciones hacia sus semejantes.

Los sociólogos han observado y descrito una serie de reglas no verbales a las que casi todos nos ajustamos. Por ejemplo, casi todos sabemos como evitar un choque frontal en una acera concurrida, a pesar de que nos resulta difícil verbalizarlo. En una conversación sabemos como parecer interesados, pero sin llegar a comprometernos.

Los antropólogos han estudiado las distintas culturas que pueblan nuestro planeta y han llegado a la conclusión que un bosquimano del Kalahari, un esquimal, un nepalí y un europeo occidental no se mueven de la misma manera.

Los etólogos también han hecho su aportación. Estos biólogos se interesan por el comportamiento que le permite al hombre o al animal adaptarse a su habitat. Después de estudiar a los animales en su estado natural, han descubierto similitudes asombrosas entre el comportamiento no verbal del hombre y el de otros primates.

Diversas investigaciones han puesto de manifiesto que existe una correlación bastante clara entre la palabra y el grado de gesticulación que emplea una persona para transmitir sus mensajes. Un ejemplo evidente lo encontramos en el gesto que realiza un niño de corta edad, un joven, un adulto y una persona en edad de jubilación cuando mienten deliberadamente.

El niño se tapará inmediatamente la boca con las dos manos y abrirá mucho los ojos. El adolescente hace lo mismo, pero disimula el movimiento y en lugar de tapar la boca, sus dedos apenas la rozan. Cuando el adulto dice una mentira, su cerebro le ordena que tape la boca para bloquear la salida de las palabras falsas, pero en el último momento aparta la mano y se pasa el dedo índice por debajo de la nariz, como si le picase el bigote.

En cambio, una persona de más edad cuando mienta realizará movimientos más elaborados y menos obvios, ya que la experiencia proporcionada por los años es fundamental (“Más sabe el zorro por viejo que por zorro”). Es más difícil interpretar los gestos de una persona a los sesenta años que a los veinte.

Desmond Morris, comienza la introducción de su “Mono desnudo” con estas palabras: “Hay ciento noventa y tres especies vivientes de simios y monos. Ciento noventa y dos de ellas están cubiertas de pelo. La excepción la constituye un mono desnudo que se ha puesto a sí mismo el nombre de Homo Sapiens”.

Este mono desnudo rara vez es consciente de que sus posturas, movimientos y gestos nos cuentan cosas distintas a lo que su voz transmite.

Las palabras son solo el comienzo. Detrás de ellas está el cimiento sobre el cual se construyen las relaciones humanas: la CNV. Dentro de ella nos encontramos con tres grandes bloques a estudiar: la Kinesia, la Paralingüística y la Proxémica.

Estos tres grandes apartados deben aplicarse a los ambientes en que todos nos movemos: familiar, laboral y social.

Dentro del núcleo familiar, los componentes se conocen muy bien entre ellos y cada acto está cargado de significaciones. Existe, por lo general, menos formalismos y cortesías, más intimidad, afecto y contacto corporal que en los otros ambientes.

En lo que respecta al ambiente laboral, se hace imprescindible el trabajo en equipo y, por lo tanto, la estrecha colaboración entre los compañeros. Los patrones de interacción social están muy determinados por las técnicas y formas de trabajo. Las principales formas de CNV en el trabajo son:

  • Acompañamientos no verbales a mensajes verbales, indicando al emisor si son mensajes, instrucciones u órdenes.
  • Indicaciones a otras personas por contacto corporal
  • Lenguaje gestual cuando los ruidos y/o la distancia impiden la comunicación verbal.

Por último, dentro del ambiente social con nuestra pandilla o grupo de amigos, la unión es motivacional. Perseguimos intereses comunes a través de actividades que generan distintas interacciones: comidas, excursiones, viajes, bailes, salidas nocturnas, etc. Ponemos más atención a nuestro aspecto externo y la conducta es más informal que en la familia. Dentro del ambiente social, las actitudes interpersonales positivas se comunican de una forma muy clara, mientras que la negativas se disimulan todo lo posible.